Come esta semilla a diario para ayudar a fortalecer tu vista y tu retina de forma natural.

Con el paso de los años, nuestros ojos enfrentan desafíos cada vez mayores. La exposición acumulada al sol, el uso prolongado de pantallas —que en la actualidad también forma parte de la vida de muchos adultos mayores— y el simple paso del tiempo afectan estructuras delicadas como la retina y la mácula. La visión nocturna puede volverse más difícil, la sequedad ocular se hace presente y aumenta la preocupación por problemas comunes relacionados con la edad. Pero, ¿y si la despensa guardara un aliado silencioso para apoyar la salud de nuestros ojos?

El ajonjolí, también conocido como sésamo, es mucho más que un simple adorno en los panes de hamburguesa. Esta pequeña semilla, presente en la cocina mexicana desde tiempos prehispánicos, es una fuente concentrada de nutrientes que la investigación en oftalmología ha identificado como protectores de la salud visual. Su riqueza en vitamina E, un antioxidante potente, ayuda a proteger las células oculares del daño causado por los radicales libres, esos mismos que aceleran el envejecimiento de los tejidos. Además, el ajonjolí aporta zinc, un mineral esencial para transportar la vitamina A desde el hígado hasta la retina, un proceso fundamental para mantener una buena visión, especialmente en condiciones de poca luz. A esto se suman compuestos antioxidantes únicos como la sesamina y la sesamolina, que combaten la inflamación leve y apoyan la circulación sanguínea en los delicados tejidos oculares, así como grasas saludables que contribuyen a la lubricación natural del ojo, aliviando esa molesta sensación de sequedad tan común en la tercera edad.

Receta 1: Tahini Casero (Pasta de Ajonjolí)
El tahini es una pasta cremosa de ajonjolí molido, muy utilizada en la cocina mediterránea y de Oriente Medio. Hacerlo en casa es sencillo y garantiza un producto puro, sin aditivos. Al moler las semillas, sus grasas saludables y nutrientes se vuelven más biodisponibles, es decir, más fáciles de absorber por el organismo.

Ingredientes:
1 taza de semillas de ajonjolí (pueden ser naturales o peladas; las peladas dan una pasta más suave)

2 a 4 cucharadas de aceite neutro (de girasol, uva o el mismo aceite de ajonjolí, si lo encuentras)

Una pizca de sal (opcional)

Indicaciones y Modo de Uso:

Tuesta las semillas: Coloca las semillas de ajonjolí en un sartén antiadherente a fuego medio-bajo. Tuesta, moviendo constantemente con una cuchara de madera, durante 3-5 minutos. Deben dorarse ligeramente y desprender un aroma a nuez. Importante: No las dejes quemar, ya que amargarían. Este paso realza el sabor y ayuda a liberar los aceites naturales.

Enfría: Extiende las semillas tostadas en un plato para que se enfríen por completo antes de molerlas. Si las mueles calientes, la pasta puede quedar aceitosa de más.

Muele: Coloca las semillas frías en el vaso de una licuadora potente o procesador de alimentos. Comienza a moler. Al principio se formará una especie de polvo, luego se pegará a las paredes. No te desesperes, es normal.

Añade aceite: Con la licuadora en marcha, añade el aceite poco a poco a través del orificio superior. La cantidad dependerá de la textura que desees. Añade la pizca de sal si la usas.

Procesa hasta obtener crema: Sigue licuando, deteniéndote para bajar lo que se pegue a las paredes, hasta obtener una pasta suave, cremosa y con consistencia de mantequilla de cacahuate líquida. El proceso puede tomar varios minutos.

Almacenamiento: Vierte el tahini en un frasco de vidrio con tapa. Se conserva bien en la despensa hasta por un mes, aunque si hace calor, es mejor guardarlo en el refrigerador. Si se separa (el aceite tiende a subir), solo hay que removerlo antes de usar.

Formas de uso:
Unta en pan tostado integral y combínalo con plátano o mermelada.

Úsalo como dip para bastones de zanahoria, pepino o apio.

Incorpóralo a aderezos para ensaladas: mezcla una cucharada de tahini con jugo de limón, agua, un diente de ajo machacado y sal.

Acompáñalo con huevos revueltos o agregado a sopas y cremas de verduras para darles cuerpo y sabor.

Receta 2: Galletas Integrales de Avena y Ajonjolí (Para la Merienda)
Estas galletas son una opción saludable para la merienda, combinando la fibra de la avena con los nutrientes del ajonjolí. Al llevar la semilla entera espolvoreada, aprovechamos su textura crujiente y todos sus beneficios.

Ingredientes:
1 taza de hojuelas de avena (pueden ser integrales)

½ taza de harina integral (o de espelta)

½ taza de azúcar morena o panela (ajusta al gusto)

½ taza de ajonjolí tostado (reserva una cucharada para decorar)

1 huevo

¼ taza de aceite de coco o mantequilla derretida

1 cucharadita deesencia de vainilla

½ cucharadita de polvo para hornear

Una pizca de sal

Indicaciones y Modo de Uso:

Precalienta el horno: Precalienta el horno a 180°C (350°F) y prepara una bandeja para hornear con papel encerado o ligeramente engrasada.

Mezcla los secos: En un bol grande, combina la avena, la harina, el azúcar, la mayor parte del ajonjolí (reserva una cucharada), el polvo para hornear y la pizca de sal. Mezcla bien con una cuchara.

Mezcla los húmedos: En otro bol pequeño, bate el huevo con el aceite (o mantequilla) derretido y la esencia de vainilla hasta que estén integrados.

Une las mezclas: Vierte los ingredientes húmedos sobre los secos y mezcla con una espátula o con las manos limpias hasta formar una masa homogénea. Si está muy seca, puedes añadir una cucharada de leche; si está muy húmeda y pegajosa, una cucharada extra de harina.

Forma las galletas: Toma pequeñas porciones de masa, forma bolitas y colócalas en la bandeja, separadas entre sí. Aplasta cada bolita con un tenedor o con la palma de la mano para darles forma de galleta. Espolvorea el ajonjolí reservado por encima, presionando ligeramente para que se adhiera.

Hornea: Hornea durante 12-15 minutos, o hasta que los bordes estén dorados. El centro aún se sentirá un poco blando, pero se endurecerá al enfriar.

Enfría y disfruta: Deja las galletas en la bandeja durante 5 minutos antes de pasarlas a una rejilla para que se enfríen por completo.

Almacenamiento: Guárdalas en un recipiente hermético por hasta una semana (si es que duran tanto).

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