El mejor colágeno casero 2 ingredientes

Mi abuela tenía un frasco de vidrio oscuro en la alacena, justo detrás de las latas de sardinas. No tenía etiqueta, pero yo sabía lo que era: aceite de oliva teñido de amarillo, con posos anaranjados en el fondo que ella removía antes de usarlo. "Esto es para cuando duelen las coyunturas", decía, y lo añadía a las verduras asadas o lo untaba en tostadas con sal.

250 ml de aceite de oliva virgen extra, de buena calidad, de esos que huelen a hierba recién cortada

2 cucharadas colmadas de cúrcuma en polvo (o 4 cm de raíz fresca rallada finamente)

1 cucharada de jengibre fresco rallado, sin pelar (la piel concentra gingeroles)

Yo pensaba que era una manía más de las suyas. No sabía que ese frasco contenía lo que hoy, décadas después, la ciencia llama "curcuminoides liposolubles". No sabía que aquel aceite dorado era, en esencia, una forma artesanal de hacer biodisponible la cúrcuma. No sabía nada. Solo sabía que el pan tostado con ese aceite tenía un sabor profundo, terroso, como a raíces cocidas al sol.

Aceite dorado de cúrcuma y jengibre (versión de mi abuela)
Ingredientes:

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